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Gyantse, Kumbum, Tibet author:Víctor Domènech
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La postura más avanzada: la sonrisa.
Reflexiones sobre posturas difíciles
30 Mar
2012
Barcelona yoga conference 2012


“Cuando dejas que una postura difícil saque lo mejor de ti, tu frente empieza a fruncirse entre las cejas, justo en la zona en que desembocan los canales, y ese leve gesto causa bloqueos en su fluir, provocando una reacción en cadena de pensamientos infelices (…) Por contrario, al subir los labios formando una sonrisa, se aflojan los extremos de los dos canales a ambos lados de la nariz... de modo que sonreír provoca una corriente de bellos pensamientos en el canal central. Esbozar una pequeña sonrisa mientras haces las postura es uno de los ejercicios más importantes en el yoga.”
(El secreto del Yoga. Un cuento de Sabiduría · Gueshe Michael Roach y Christie Mc Nally)


La práctica de asanas me encantó desde el primer momento. Era un deportista, y recuerdo la agradable sensación de reto que me ofrecían las posturas. Quería hacerlas todas y avanzar rápidamente. Cuando la profesora decía “los practicantes avanzados pueden probar estas variaciones…”, mi instinto me empujaba hacia ellas. Sabía que no era un practicante avanzado, pero quería tener la sensación de “llegar”. No olvido mis primeras flexiones hacia delante en uttanasana, con los hombros aplastados en las orejas, el cuerpo que temblaba, la respiración cada vez más corta, más rápida, más superficial… y el enorme contento que me embargaba cuando el dedo de mi mano conseguía tocar el pié: ¡sentía satisfacción! Y miraba a la profesora con la esperanza de que hubiera visto cómo “ya había llegado”, ¡ya tocaba el pié con el dedo!

A medida que la práctica avanzaba la necesidad de “llegar” a las posturas se reducía. Con el tiempo aprendí a fijarme más en la respiración, el corazón paulatinamente se abría y desde un puntito en el entrecejo cada inhalación empezaba a rellenar mi cuerpo y mi corazón de tranquilidad.

Es así como el tiempo y la práctica me han enseñado a gozar de una respiración constante y rítmica, a apoyarme en mis límites, a encontrar alineación y a sonreír en las posturas. Así, con cada inhalación serena, tranquila, fluida, he aprendido a enfrentarme a cada postura con el mismo entusiasmo, con la misma alegría. He aprendido que no existen posturas avanzadas, sino posturas para las cuales mi cuerpo y mi espíritu están más o menos preparados. Ahora, cuando acompaño mi cuerpo hacía una postura intento escuchar la voz de Patañjali que recuerda:


Y llegará un día en que las diferencias
Habrán dejado de incordiarte (II, 48)¹


Interpreto la palabra “diferencias” no solo como “dualidad” u “opuestos”, sino también como las diferencias entre mi cuerpo, mi corazón, mi espíritu. Pues un día, postura tras postura, yo también podré vivir en “equilibrio”, en “unión” y las diferencias entre ellas (fáciles, difíciles…) dejarán de incomodarme, porqué cada postura nacerá desde este punto de unión, desde el interior.

Claro está que ahora, como tantos practicantes de asanas, también yo me pregunto a menudo: “¿Cuándo se abrirán mis caderas? ¿Cuándo podré finalmente sentir la esterilla húmeda en mi pecho, entrando suavemente en kurmasana? ¿Cuando podré sentir la planta del pié en mi coronilla en kapotasana?”

Sin embargo, cuando surgen estas preguntas, intento volver a la voz de Sri Dharma Mittra que con tanta insistencia me convida por un lado a dedicarme a la práctica integral de los ocho pasos del yoga, y por el otro a renunciar a sus resultados. En principio me parecía una contradicción, pero con el tiempo he entendido que se trata de una renuncia que libera el espacio de la mente y lo deja abierto y vacío para que entre la quietud, la tranquilidad, la calma, el silencio de la práctica. Sí... práctica, práctica y más práctica… como amaba repetir Sri Pattabhi Jois: “Yoga es 99% práctica, 1% teoría”. Un lema que viene directamente del Yoga Sutra, donde Patañjali me invita a no dejar nunca mi práctica:


Debes cultivar tu práctica
Durante un largo periodo de tiempo (I. 14A)




Me gusta mucho esta traducción del sutra, porqué “cultivar” me recuerda el gusto de cuidar una planta. Puedes fijarte en ella durante horas pero no la verás crecer. Sin embargo, si la nutres y la acompañas en el día a día, sencillamente por el gusto de querer a tu planta, una mañana la verás finalmente crecida. Habrá años en los que te dará muchos frutos, años en que te dará menos y años en que, sin una explicación muy clara, no te dará nada. Pero tú siempre la cultivarás con el mismo amor, con la misma pasión incondicional.

He aprendido que no hay posturas avanzadas, no existen. Que no merece la pena hacer un esfuerzo que supera las capacidades de mi cuerpo con el fin de alcanzar unas formas para las que aún no está preparado. Cada postura desde la más aparentemente sencilla, es una caja de Pandora que se abre con el corazón, no con el cuerpo. Y cuando la abres, descubres que cada postura ya tiene en sí misma todas las respuestas a todas las preguntas.

Después de varios años de práctica, ya con la responsabilidad de guiar algunas clases en mi centro de yoga, hoy no busco alcanzar posturas complicadas. Busco caminar, pasito a pasito, hacia la unión con la conciencia suprema, intentando seguir las pautas que Patañjali - gurú de todos los yoguis - nos ha dejado: las posturas difíciles no son necesarias en este camino, en absoluto.

La práctica me ha ensañado a percibir la voz de las posturas, que – al escuchar bien – a veces susurran ellas mismas, pidiendo hacer un esfuerzo (tapas) más, estirar un poquito más... o a lo mejor solo controlar si ya estoy preparado para la siguiente variación. Pero también me ha enseñado a decir que “no”, que todavía no estoy preparado, y con una sonrisa volver a la variación más simple.

“El yogui es como un surfista que sabe como mantener el equilibrio sobre su tabla. Está contento cuando llega una grande ola, porqué él sabe como disfrutar de ella, sin quedar atrapado en ella.”

(Swami Satchidananda)



Pues enfrentarse a una postura difícil significa ser capaz de “determinación” (tapas), pero siempre en equilibrio con la serenidad y la alegría (ananda) para que la postura no nos sumerja como una ola.

También significa enfrentarse al ego y superarlo: hacer una postura desde el ego es hacer gimnasia o contorsionismo. Superar el ego (que como recuerda Sri Dharma Mittra es “resistente”), es tapas.

Es inevitable, el ego está detrás de cada postura difícil: allí, esperándome... Pero mi gran maestro Andrei Ram me enseñó a mirarlo con serenidad y conciencia, hasta gozar de su presencia… “¡porqué así lo desgastas!” me dijo un día.

Cada día descubro el yoga en la simplicidad y la esencialidad que me regala. Estoy aprendiendo a renunciar en mi vida a mucho de lo que antes pensaba que era importante, buscando finalmente solo las cosas que de verdad lo son: sería estúpido no hacer lo mismo en las posturas. Ya tengo muchas que me regalan tanta felicidad, no necesito más. Y si con la práctica llegarán posturas más difíciles, serán un regalo que aceptaré con el mismo encanto y con la misma alegría con los que renuncio a ellas hoy. Con una sonrisa, porqué la sonrisa es el regalo más bonito del yoga.



¹ (Todas las traducciones del Yoga Sutra son de M. Roach y C. Mc Nally, La esencia del Yoga Sutra, Ediciones Amara: 2006)


In { } comments{ 2 } author: Alvise Vianello
09 Apr
2012

Gracias Alvise, nada más cierto que tener la capacidad y la voluntad de ser observador atento, disfrutar y apropiarse de cada avance, por más pequeño que sea, puesto que eso es el Yoga: encontrar esa comunión perfecta y sutil contigo mismo, con tu cuerpo, con tu espíritu, con los demás, con el entorno. y vivirla en ananda. Una sonrisa para tí también :-)

author comment:Nicole
25 Oct
2012

Gracias Alvise.Gracias porque, entre otras cosas,he recuperado la sonrisa y no sólo en la cara.mi sonrisa interior. Y no se trata sólo de unas posturas maravillosas, que lo son, sino de lo que me has trasmitido a través de ellas, de cómo me has hecho vibrar y sentir mi cuerpo, mi mente,mi alma ,mi espíritu y todo mi Ser de todo el inmenso amor que emana de ti y que tocó mi corazón un día en que nos regalaste una meditacióny casi sin darme cuenta mi vida empezó a cambiar. GRACIAS!!

author comment:SUSANNA
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